lunes, agosto 29, 2011

Y el desconcierto dejaste
como base de aquel infranqueable muro
inesperado
para evadir
lo que estaban dictando
tus sentimientos.

Y así
como sembrando distancias
partiste.

miércoles, julio 14, 2010

Fugaz

De su paso
solo quedó la huella
enmarcada en mis labios
fugaz.

Y a la espera
el contacto y la pasión
el momento
donde los singulares
un plural formarán.

domingo, febrero 21, 2010

habrían menos palabras y más encuentros
siendo la noche
simplemente espectadora
solo nosotros
improvisando
creando el camino

miércoles, febrero 06, 2008

Luminosos

Luminosos
como advirtiendo su presencia
llegan
y me llaman.
Te veo
y el resplandor me seduce
cuando siento tu presencia.
Aun luminosos tus ojos
me dan de beber en su copa sagrada,
me invitan a besarte furtivamente.
Encontrarme en ti
sería el sueño cumplido.

domingo, diciembre 16, 2007

Mi vida de gitano

Corrían tiempos de principios del siglo XIX, Europa estaba cada vez más impactada por la revolución industrial, las monarquías tomaban mayor auge y, afortunadamente, no se había inventado ni el peaje en las autopistas ni los templetes feudales, razón por la cual viajar por Europa era un verdadero placer gracias a que no había que pararse cada 39 kilómetros a tener que pagar las tres monedas del peaje. Sin embargo, eso no fue lo que me sedujo a quedarme en el viejo continente. El afán de aventuras pese a mi corta edad y la sed por explorar culturas ajenas a mi entorno socio-cultural hicieron que desembocara directamente en el mundo de los gitanos, suerte de grupo enigmático que recorre sigilosamente los caminos del más antiguo de los continentes.

Al incorporarme a la caravana, fui bautizado con el nombre de Gástulo Machurucuto de los Vientos Colimador de Ampíes. Sin embargo, por cuestiones de cariño y una que otra mariquera de los miembros de la caravana, decidieron ponerme Bobby, en honor al último perro que habíantenido antes de mi encuentro.

Los ritos y tradiciones gitanas fueron una de las experiencias más enriquecedoras que viví durante los solitarios días de vida errante en la cultural Europa (pese a que la fundación “Gran Mariscal de Ayacucho “ me había enviado a estudiar los idiomas Latin y Cuti). Al compás de Flamencos y Bulerías, ritmos alegres y contagiosos que incitan al baile y al flirteo de las lindas féminas que componían el grupo, transcurrieron meses donde transité con las alegóricas carretas por diversos lugares que iban desde la costa mediterránea hasta las proximidades de Siberia, incluyendo días de Vacaciones en Grecia y la isla de Chipre. Por otra parte, la estadía gitana me permitió tener mi propio número 0-900-HECHIZOS, con el cual podía tratar de ganar algún dinero extra haciendo mis lecturas de Tarot, Mano, Guataco por las Orejas, Tonga y Carga la Burra, así como agarrar uno que otro creyente y ofrecerles mis servicios como resolvedor de sus problemas personales.

Sin embargo, Siberia fue el lugar donde fui expulsado de la caravana gitana al reclamar mis prestaciones sociales, bono vacacional y mis utilidades generadas por el hecho de haber leído la mano a varios incautos y hacer alguno que otro hechizo menor en tierras europeas durante mi estadía con el grupo errante. En total me correspondían unas 3,73 libras de oro puro, un par de botas US Keds y dos kilos de mondongo de tucusito. Recuerdo que una vez bajado a empujones de la carreta que nos transportaba, la más pequeña de todas, para variar, entré en razón de que mi futuro en tierras siberianas era algo gélido, tomando en cuenta que la temperatura desciende ½ grado diario hasta la llegada del verano y no tenía más que algunos denarios que había guardado junto a mi sable, una tarjeta del Seguro Social, un tarrito de manteca de rabipelado y una pepa de zamuro. Sin embargo, para no perderlo todo, logré que me dieran mis dos kilos de mondongo de tucusito, con lo cual podría sobrevivir al inclemente clima. De nada valieron todos los improperios, maldiciones y una que otra llamada a la madre de quien dirigía la caravana gitana (quien, por cierto, con tantas maldiciones recibidas debe tener un lugar muy especial dentro del Infierno). Gracias a mis rezos a San Tolcho, patrono de los domadores de Mapanares; logré dar con una caravana de Cosacos que se dirigían a un remate por inventario en la famosa “Zona Roja” de Amsterdam, específicamente en el “Bar El Cairo”, regentado por el conocido jeque Ben Ahyzollá, lo cual produjo en mi una sensación extraña, producto del cambio de ser Gitano a ser Cosaco, aunque el beneficio mayor radicó en poder aprovechar las ofertas 2x1 que ofrecía el jeque Ahyzollá en el departamento de Mujeres de la vida alegre, además de que al cambiarme de raza obtendría beneficiosos descuentos que pódría reclamar en navidad.

Pese a todo lo acontecido, muchos fueron los recuerdos, el cante jondo, las bulerías, las mujeres y los tragos de Jerez que me acompañaron en mi experiencia gitana.

martes, octubre 16, 2007

Redescubrir

Intento redescubrir algunos caminos,
algunos avisos que cuelgan en las gotas de aire,
en el agua que desciende del cielo,
en las rocas que se asoman por los senderos.
Intento encontrar
esas claves que me permitan alcanzar otras geografías,
tomar como guía algún punto cardinal
para establecer
rutas donde trazar caminos
hacia paisajes que solo han vivido en mis sueños.

sábado, junio 30, 2007

Apareces

Apareces dejando un velo de magia
que se abre en medio de compases de brisa
Apareces atravesando canciones
con pulsos que se mezclan
en mis sentidos.
Apareces haciendo las notas
y de manera flamboyante
las bordas entre mis palabras.
Apareces
y tus latidos son rayos de colores
que me llaman,
ondas enigmáticas
que se muestran tímidas
abrazadas a tus labios.
Apareces
y no hay nada más hermoso
que tu llegada
a cielo abierto.